La leyenda del rey Nirrilu

La leyenda del rey Nirrilu- Yo te Cuento

Con esta hermosa historia escrita por la maestra Karina Del Pilar Oyarzún Fehrmann del Colegio Agustiniano Nuestra Señora del Buen Consejo, llegamos a la última entrega de las obras del concurso «Yo Te Cuento».

La leyenda del rey Nirrilu

A orillas de las costas africanas, por el lado del mar Indico, vivía un mago llamado Nirrilu, en una isla secreta muy cerca de Las Seychelles. Se rumoraba que había sido desterrado de la ciudad de Yakarta, cuando por el año 1858 trabajaba fervorosamente en convertir rocas de carbono en marfil. Murmuraba en su laboratorio que eso lo sacaría de la pobreza en que vivía.

Sechena, la hija menor de doña Ellina, disfrutaba pasar la tarde observando, cual felino sigiloso, por la ventana de la humilde casa en que vivía el mago, sin que este lo notara. Ella sentía gran curiosidad por aquel letrero de madera desgastado que antecede el portal de la casa, en el que apenas podía leerse:

“residencia de su majestad el rey Nirrilu”.

Doña Ellina le había contado que cuando el mago arribó a la isla había sido casi un milagro. Venía en un bote sin remos, arrastrado por el mar que se extendía como brazos de madre ayudándole a llegar a la orilla. Al dejarlo tirado sobre la arena, una ola tan alta como una palmera se desvaneció en el océano. Parecía que el mar le brindaba una segunda oportunidad.

En ese tiempo ella acababa de enviudar, sin que su difunto esposo se enterara de que iba a ser papá. Su abuela doña Rufa la cuidó durante el embarazo.

Aquella noche se oyó el llamado de un autillo. Respondió desde lejos el loro negro que vivía con el mago. Acudió al encuentro una bandada de salanganas, una paloma azul y 3 cernícalos. La tortuga gigante presidió el encuentro. Un gecko y un eslizón eran los encargados de mantener el silencio. Los murciélagos vigilaron la entrada de la casa. El mago lloró arrepentido sentado sobre un tronco viejo, sosteniendo su cabeza con ambas manos.

– El hombre sigue encapsulado en su propio reino. Habló la tortuga.

– Las aves del sur y del norte han anunciado que la extinción no se detiene. No perdona a ninguna especie. Continuó. – Después del “falso marfil” le siguieron otros inventos, conocidos como plásticos, que hoy desechan. Nosotros sabemos que la naturaleza ordena, pero ella no se defiende porque es feliz.

– ¿por qué el hombre no es feliz?- Preguntó un cernícalo.

– Porque se esconde en sus paredes. Vive solo y aplasta a los más pequeños hermanos nuestros. Señaló la tortuga.

Esa noche hasta las estrellas dejaron de brillar en el cielo. La luna se escondió detrás de unas inmensas nubes que presagiaban lluvia.

Hubo una gran tormenta que inundó la casa de doña Rufa.

Al amanecer las tres notaron que no podían bajar de sus hamacas porque el agua se había quedado empozada a dormir con ellas.

Sechena se tapó la boca para no reír. Doña Ellina estaba muy asustada y sumida en la desesperación.

– Solo nos queda pedir ayuda en la casa del mago. Suspiró la abuela.

Arremangaron sus largas faldas, y caldero en mano, se abrieron camino por las frías aguas que la lluvia inundó. Al llamar a la puerta, Doña Rufa le comentó a Nirrilu lo ocurrido y le rogó para que les brindara techo hasta que el agua se haya disipado de su casa.

El mago aceptó, no muy convencido. Gran parte de su vida la pasó solo y concentrado en sus asuntos. Hasta olvidó los buenos modales.

– Usted también debería darse un baño! Le dijo Sechena riendo y tapándose la boca.

El mago se sintió muy avergonzado mientras olía sus axilas.

La abuela le extendió una barra de jabón casero, que ella misma había fabricado. Dola Ellina se ofreció a cocinar sopa de pescado, para amenizar un poco el momento. Sechena descubrió que la tortuga coja y el loro negro podían hablar con Nirrilu.

Después de comer sopa, el mago se atrevió a mirar a los ojos a doña Ellina, quien le quitó la mirada con el rostro sonrojado.

Fue doña Rufa la que se atrevió a preguntarle por su naufragio.

– Hace unos años fui un gran mago. El primero en mi país en convertir una roca de carbono en marfil. Amasé una gran fortuna.

Venían barcos de todo el mundo. Hasta la misma reina Victoria en persona, había adquirido grandes cantidades. Nadie conocía mi secreto, hasta que una noche me emborracharon de la peor manera, y sin tener conocimiento, me subieron a uno de mis barcos junto a dos mendigos. Al despertar aquí en esta isla comprendí mi error: me robaron la receta.

– Entonces has que el plástico se convierta en roca. Sugirió Sechena.

– Hay una bacteria que se alimenta de plástico. He construido un barco que la transporta y quiero recorrer el mundo retirándolo de los océanos.

– Iremos con usted. Intervino doña Ellina. Nosotras le diremos al hombre que abra los ojos. Todos se abrazaron. 

Otros cuentos

Suscríbete a nuestro Boletín
Mantenenos tus datos en privados y solo los compartimos con los terceros que hacen posible este servicios. Lee nuestra política de privacidad.

Categorías

Comments Box SVG iconsUsed for the like, share, comment, and reaction icons

21 horas atrás

Eco Parque Don Arcelio

👨‍👩‍👧‍👦🍃🤗Reserva ya, Te ofrecemos Un Mundo de Aventuras en medio de La Naturaleza contáctenos🤳✍🚜📸🏃‍♂️🤸‍♀️🚵 ... Ver másVer menos

👨‍👩‍👧‍👦🍃🤗Reserva ya, Te ofrecemos Un Mundo de Aventuras en medio de La Naturaleza contáctenos🤳✍🚜📸🏃‍♂️🤸‍♀️🚵

5 días atrás

Eco Parque Don Arcelio

Aun mantenemls espacios para este fin de semana contáctenos🤠🤳✍🍃🦎🐛🐄🐑🐣🦋😍 ... Ver másVer menos

Aun mantenemls espacios para este fin de semana contáctenos🤠🤳✍🍃🦎🐛🐄🐑🐣🦋😍

6 días atrás

Eco Parque Don Arcelio

Reserva ya y vive la aventura en familia 👨‍👩‍👧‍👦👸🤴👩‍🍼🤠🥰🤳✍ ... Ver másVer menos

Reserva ya y vive la aventura en familia 👨‍👩‍👧‍👦👸🤴👩‍🍼🤠🥰🤳✍

Comentar en Facebook

Como hago para reservar cupo?

Cargar más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *